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El mountain bike en invierno plantea exigencias distintas que la bici de carretera a la misma temperatura. La velocidad es menor, el esfuerzo mayor y el terreno aporta humedad desde abajo.

Menos protección contra el viento, más gestión de la humedad

A 15 km/h en un sendero, el viento cuenta menos que a 30 km/h en carretera. A cambio, sudas más en terreno técnico. Por eso una membrana cortavientos de arriba abajo provoca enseguida acumulación de calor. Tiene más sentido un sistema de varias capas finas que puedas regular por separado.

En los guantes hace falta un compromiso: demasiado gruesos, y pierdes el tacto del freno, lo que en terreno resbaladizo es más peligroso que tener los dedos fríos.

En las zapatillas vale el mismo principio que en la ropa. Las zapatillas MTB de invierno con membrana frenan las salpicaduras desde arriba, pero al cruzar arroyos se empapan igual que cualquier otra zapatilla, y luego se secan mucho más despacio.

En invierno, sal a propósito con algo de fresco, porque en el terreno entrarás en calor en pocos minutos.