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Los cubrezapatillas térmicos son la versión más gruesa. Suelen ser de neopreno o de un laminado forrado y están pensados para temperaturas en torno a cero grados o por debajo.

Por qué los pies se enfrían primero

En la zapatilla de ciclismo pasan tres cosas a la vez: el pie apenas se mueve, el viento lo golpea de frente y las aberturas de ventilación de la suela dejan llegar el aire frío directamente a los dedos. Además, una zapatilla demasiado apretada corta la circulación.

Es importante el ajuste sobre la zapatilla. Si el cubrezapatillas aprieta demasiado, comprime la zapatilla y empeora el problema. En invierno suele ser mejor una talla más, también porque los calcetines gruesos necesitan espacio debajo.

El punto débil más habitual es la cremallera trasera: sufre mucho al ponértelos y es por donde más fácilmente entran la humedad y el frío.

En invierno, afloja un punto el cierre de la zapatilla. Los pies calientes dependen de la circulación, no solo del material.