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Un espejo para bici te muestra lo que pasa detrás de ti sin tener que girar la cabeza. En Bobshop encontrarás retrovisores de CatEye, Zéfal y Ergon, mayoritariamente para montar en el extremo del manillar o en el propio manillar.

¿Para quién merece la pena un espejo para bici?

Sobre todo para el día a día, los trayectos al trabajo y las rutas. Quien va a diario en el tráfico o con equipaje es quien más se beneficia, porque ahí mirar por encima del hombro es más inseguro.

¿Qué montaje encaja en qué manillar?

Los espejos para el extremo del manillar se insertan en el tubo abierto y necesitan un diámetro interior adecuado, normalmente de 16 a 22 milímetros. Quedan estables y sobresalen hacia fuera, lo que amplía el campo de visión. Otra opción son los espejos que se fijan directamente al manillar con una abrazadera.

¿En qué debes fijarte en la superficie del espejo?

Los espejos convexos, es decir, curvados hacia fuera, muestran una zona más amplia, pero hacen que los vehículos parezcan más lejanos de lo que están. Los espejos planos reflejan mejor las distancias, aunque abarcan menos. Para el tráfico, la variante convexa suele ser la más práctica. Fíjate también en si el espejo se puede plegar: lo protege al aparcar la bici y en los pasillos estrechos de los sótanos.

Ajusta el espejo en tu posición habitual de marcha, con las manos en el manillar. Un espejo ajustado en posición erguida te mostrará, si no, tu propio brazo en lugar de la calzada.