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Las rodilleras cubren la rodilla y un trozo del muslo y terminan justo debajo de la rótula. Son la variante más pequeña y están pensadas para las temperaturas en las que las perneras darían demasiado calor y las rodillas descubiertas, demasiado frío.

Cuándo son la opción adecuada las rodilleras

La regla general entre los ciclistas es: por debajo de 18 grados, las rodillas se cubren. Justo en ese margen, entre unos 12 y 18 grados, es donde las rodilleras demuestran su valor. La articulación de la rodilla recibe poca sangre y se enfría deprisa, mientras que las pantorrillas y los muslos se mantienen calientes con el trabajo muscular.

Se sujetan con una banda de silicona en el borde superior, que queda bajo la pernera del culotte. Es importante el orden al vestirse: la rodillera va por debajo del remate de la pernera del culotte, no por encima. Así nada se desplaza y no se forma ningún hueco frío.

Las rodilleras caben en cualquier bolsillo del maillot. Si sales en primavera o en otoño, llévalas también cuando al empezar parezca que hace calor, porque en la bajada las cuentas cambian.